Constelación Virgo

Mapa de la constelación Virgo con la estrella Spica

A simple vista, Virgo decepciona un poco. Es enorme pero discreta: una estrella muy brillante y un reguero de estrellas débiles que cuesta unir mentalmente. Y sin embargo, si apuntas un telescopio hacia su parte norte, estarás mirando hacia la mayor concentración de galaxias de nuestro vecindario cósmico.

Índice
  1. La segunda constelación más grande del cielo 📏
  2. Spica: una estrella que en realidad son dos 💫
  3. El Cúmulo de Virgo: dos mil galaxias en un trozo de cielo 🌌
  4. M87 y la primera fotografía de un agujero negro 🕳️
  5. La Galaxia del Sombrero 🎩
  6. Cómo encontrar Virgo 🧭
  7. El mito: la diosa que se marchó del mundo 🏛️
  8. Por qué me gusta Virgo 🌌
  9. Constelaciones relacionadas

La segunda constelación más grande del cielo 📏

Con 1.294 grados cuadrados, Virgo solo es superada en extensión por Hidra. Y es, con diferencia, la más grande de las doce del zodiaco: el Sol tarda unos 45 días en atravesarla, más que en ninguna otra.

Esa amplitud juega en su contra visualmente. Sus estrellas están tan repartidas que la figura de la doncella tumbada resulta difícil de reconocer si no te la han dibujado antes. Pero esa misma amplitud es la que hace que abarque una porción de cielo tan rica.

Spica: una estrella que en realidad son dos 💫

Spica (α Virginis) es la única estrella verdaderamente llamativa de la constelación, con magnitud 0,97, lo que la coloca entre las quince más brillantes del cielo. Su nombre significa «la espiga», porque representa la espiga de trigo que sostiene la doncella en la mano.

Es azul, mucho más caliente que el Sol, y está a unos 250 años luz. Pero lo interesante es que no es una estrella, sino dos: un par de gigantes azules que giran una alrededor de la otra en apenas cuatro días, tan cerca que la gravedad mutua las deforma hasta darles forma de huevo. Ningún telescopio puede separarlas visualmente; sabemos que están ahí por el análisis de su luz.

La principal es una estrella condenada: tiene masa suficiente para acabar sus días como supernova.

Spica tiene además un papel histórico notable. Observándola, Hiparco de Nicea descubrió la precesión de los equinoccios en el siglo II a. C., al comparar su posición con registros babilónicos de siglos anteriores y encontrar que no cuadraba.

El Cúmulo de Virgo: dos mil galaxias en un trozo de cielo 🌌

Aquí está la joya. En la zona norte de la constelación, entre Virgo y la Cabellera de Berenice, se concentra el Cúmulo de Virgo: entre 1.300 y 2.000 galaxias ligadas gravitatoriamente, a unos 54 millones de años luz.

Es el cúmulo de galaxias grande más cercano a nosotros, y domina por completo nuestro vecindario: el Supercúmulo de Virgo, la estructura mayor a la que pertenece nuestra Vía Láctea, está bautizado así precisamente por él. Nuestra galaxia, de hecho, cae hacia esa concentración de masa.

Para un aficionado con telescopio mediano, esta región es un territorio de caza extraordinario: se pueden recorrer una decena de galaxias Messier moviendo el tubo apenas unos grados. M49, M58, M59, M60, M61, M84, M86, M87, M89, M90… El llamado Virgo Galaxy Cluster es un clásico de las noches de primavera.

El Cúmulo de Virgo, la mayor concentración de galaxias cercana
El Cúmulo de Virgo, la mayor concentración de galaxias cercana. Imagen: NASA/JPL-Caltech (dominio público)

M87 y la primera fotografía de un agujero negro 🕳️

Entre todas esas galaxias hay una que en 2019 se hizo mundialmente famosa.

M87 es una galaxia elíptica gigante, con billones de estrellas, mucho mayor que la Vía Láctea. En su centro hay un agujero negro supermasivo de unos 6.500 millones de masas solares, uno de los mayores conocidos.

El 10 de abril de 2019, la colaboración Event Horizon Telescope publicó la que fue la primera imagen directa de un agujero negro de la historia: ese anillo anaranjado y borroso alrededor de una sombra oscura que dio la vuelta al mundo. Para conseguirla hubo que combinar radiotelescopios repartidos por todo el planeta, convirtiendo la Tierra entera en una única antena del tamaño de su diámetro.

Esa imagen se obtuvo apuntando aquí, a esta constelación. La próxima vez que mires hacia Virgo en una noche de mayo, piensa que en esa dirección, a 54 millones de años luz, hay algo que ni siquiera deja escapar la luz.

M87 tiene además otro rasgo espectacular: un chorro de plasma de unos 5.000 años luz de longitud que sale disparado de su núcleo, visible incluso en imágenes ópticas.

La Galaxia del Sombrero 🎩

En el extremo sur de la constelación, cerca ya de la frontera con Corvus, está M104, la Galaxia del Sombrero, probablemente una de las galaxias más fotogénicas del cielo.

La vemos casi exactamente de canto, y una gruesa banda de polvo oscuro atraviesa su disco luminoso dándole ese aspecto inconfundible de sombrero mexicano. Está a unos 31 millones de años luz y, al contrario que las del cúmulo, no forma parte de él: está bastante más cerca.

La Galaxia del Sombrero (M104), vista casi de canto
La Galaxia del Sombrero (M104), vista casi de canto. Imagen: NASA/JPL-Caltech (dominio público)

Cómo encontrar Virgo 🧭

Virgo es la constelación de la primavera por excelencia. Desde España se ve bien de marzo a julio, con su mejor momento en mayo.

El camino clásico empieza, una vez más, en la Osa Mayor. Toma el mango del Carro y sigue su curva hacia fuera, prolongando el arco. Llegarás primero a Arturo, muy brillante y anaranjada, en Boötes. Sigue el mismo arco un tramo más y te topas con Spica, azulada. Los anglosajones lo memorizan con una frase que funciona igual de bien en español: sigue el arco hasta Arturo y la recta hasta Spica.

Una vez tienes Spica, estás en Virgo.

El mito: la diosa que se marchó del mundo 🏛️

Virgo se ha identificado con varias figuras femeninas, casi todas relacionadas con la cosecha y la justicia.

La versión más extendida la asocia a Deméter, diosa de la agricultura, o a su hija Perséfone. El mito de Perséfone explica las estaciones: raptada por Hades y obligada a pasar parte del año en el inframundo, su madre deja morir los campos durante esos meses y los hace florecer cuando la hija regresa. Que Virgo sea una constelación de primavera y que su estrella principal sea «la espiga» encaja perfectamente.

Otra tradición la identifica con Astrea, la diosa de la justicia, hija de Zeus y Temis. Según Ovidio, Astrea vivió entre los humanos durante la Edad de Oro, pero conforme estos se volvieron violentos y codiciosos fue la última de los dioses en abandonar la Tierra, retirándose al cielo con asco. Por eso aparece junto a Libra, la balanza: son los dos símbolos de la justicia, uno al lado del otro.

Esa lectura tiene un punto incómodo que la hace memorable. Según el mito, Astrea sigue ahí arriba esperando a que merezcamos su regreso.

Por qué me gusta Virgo 🌌

Virgo enseña una lección que conviene aprender pronto: que el cielo vacío no existe.

A simple vista esta zona es de las más aburridas del año. Spica, y poco más. Un trozo de oscuridad donde no parece pasar nada. Y resulta que ahí dentro hay dos mil galaxias, cada una con sus miles de millones de estrellas, y un agujero negro al que conseguimos hacerle una foto en 2019 poniendo de acuerdo a medio planeta.

Me gusta todo el universo, pero le tengo especial cariño a los sitios que parecen no tener nada y lo tienen todo. Mirar hacia Virgo sabiendo lo que hay detrás cambia por completo la experiencia de mirar.

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